05 julio, 2011

El rubí

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Collage: Marqués de Zas.

Se puso a cuatro patas sobre la cama sin decir ni una palabra. Su culo estaba ligeramente caliente. Giró la cabeza y me miró con pasión. Sabía lo que iba hacer con absoluta seguridad. Me observó durante unos segundos y después miró al frente, hacia la pared blanca. Su fantasía era proyectada por su imaginación lasciva contra el muro. Miré su ano. El esfínter era un poco rosado. No había duda, estaba cambiando de color. Hacía unos segundos era marrón oscuro y más estriado. Ahora se había vuelto terso y mucho más brillante. Me separé hacia atrás y miré sus nalgas. Eran inmaculadamente blancas. Como la luna llena. Destacaban con luz propia sobre la sábana negra de látex que cubría toda la cama. Miré mi polla. Estaba "a las doce" y en el lugar más adecuado del universo. Por un instante me hubiera gustado tener delante un culo abstracto. Sin presencia humana. Un objeto decorativo y bello. Una escultura para mi deleite estético. Pero no fue así. Mi glande rojo y duro no se comunica bien con la abstracción. Iba a pasar a la acción (es decir, a la perforación en seco) cuando lo vi. El agujero se había abierto unos milímetros y estaba saliendo hacia mi una pequeña protuberancia. Muy brillante y muy roja. Como un rubí bañado en miel. Salió muy despacio. Casi un centímetro. Y se quedó quieto. Titilando. Esperando. La próxima vez, haré una foto. O existen los clítoris anales o estoy como un cencerro.

2 comentarios:

AkuarAkrata dijo...

Bueno, Marqués, los que hemos padecido hemorroides podemos imaginar que un clítoris anal ... quizá no sea, aunque ojalá .. quién lo pillara !!! :)

Anónimo dijo...

Lo que me he podido reir....
Tanto conocimiento sobre sexo, tanta experiencia, tanto...para no saber que es una simple y vulgar almorrana...ayy, ya son ganas de querer poner poesía en todo...
Por cierto, su voz da miedo.
Y lo digo todo sin acritud, eh?