23 enero, 2014

Semental

Aguatinta. Marqués de Zas.

No te arrodilles ante mi trono.
No me traigas flores.
Alza tu lanza como un quijote,
porque te quiero macho, semental y fiera.

Por mucha experiencia que uno tenga, no se sabe nunca como va a salir un encuentro sexual. La cabo Nerea es alta, fuerte, y está acostumbrada a sesiones sadomasoquistas, pero estaba preocupada y no se podía concentrar. Protestó cuando la meaba en la boca porque se atragantaba con el chorro, protestó porque le di, sin querer, en la cara con el brazo. Pensé que se le pasaría la tensión y acabaría por relajarse, así que le  lubriqué el ano con una crema picante de mi invención. Ella al principio decía que no picaba. Le metí la polla para que el roce aumentara el escozor. Vaya si aumentó. Sentí al instante un fuego insoportable que me abrasaba el capullo. Salí corriendo hasta el bidé y la metí bajo el grifo del agua fría. Ella vino detrás con la mano en el culo y entre risas alternamos el bidé y el agua. Por suerte el fuego se fue apagando poco a poco. Curiosamente las ganas aumentaron. A la media hora le hice una enculada de antología. Mejor que un semental en un cuartel. Y es que las militares me la ponen al rojo vivo.

3 comentarios:

ღ amysu ღ dijo...

Por lo menos la experiencia terminó altamente satisfactoria para ambas partes.

Un saludo Marqués de Zas

Madame X dijo...

Me gusta mucho el dibujo, tan sensual y vaporoso. Y qué bien narras una experiencia tan a fuego vivo. No me extraña que relinches como un semental.

Querido Marqués, eres un libertino de tomo y lomo. Habría que verte con las crines al viento y galopando por las estepas del deseo. Ten cuidado, que cualquier día de estos a alguna sargento le puede dar por ponerte las bridas y sacarte a pasear a ritmo de trote ;-)

Marqués de Zas dijo...

Hola amysu, no creas que siempre termina así, hay veces que termina mal, pero muy mal.

Madame X, me alegro que te guste la ilustración. No creo que nadie me enganche bridas por ahora, aunque nunca se sabe. La vida da muchas vueltas. Igual dentro de un tiempo alguna sargento o alguna “Madame” me convence para saber cómo se siente un semental domado. Mi experiencia con los galones se limita a un teniente y una cabo, con sargentos o con “Madames” no he tenido ninguna, aunque un auténtico libertino no está cerrado a nada.