30 noviembre, 2011

Votar es un placer


Autor desconocido

El 20-N es una fecha muy emblemática para los que hemos nacido antes del año 1975. Con la muerte del dictador, terminó una época triste y un tiempo perdido. A partir de entonces, hemos ganado muchas cosas, libertad sobre todo, pero aún estamos lejos de alcanzar al resto de Europa, y eso que a los demás tampoco les va muy bien.

Para los que no pudimos hacerlo durante mucho tiempo;  votar es un enorme placer. Un placer que quise compartir con mi amiga Charo. Nos presentamos en el colegio, donde estaban las urnas, vestidos elegantemente de negro. Dentro, mucha gente joven y un cierto aire de tristeza, probablemente por la seguridad de que  iban a ganar los conservadores, votáramos a quien votáramos.

Pero el gusto no nos lo iba a quitar nadie, sobre todo a Charo. Me miró con un gesto de complicidad mientras se ponía a la cola de la mesa electoral. Yo me quedé  a su lado esperando a que ella votara. Cuando le llegó el turno, el jefe de la mesa palpó los sobres para asegurarse que no contenían nada extraño y se los entregó para que los metiera; uno, en la urna del Congreso y otro en la del Senado. En el mismo instante que introducía la primera papeleta por la rendija de la urna, apreté el botón de un mando a distancia que llevaba en el bolsillo. Ella sonrió con picardía al mismo tiempo que una bala vibradora, que llevaba introducida en la vagina, le producía un intenso placer. Hice la misma operación cuando metía la otra papeleta con idéntico resultado.

-Que hijo de puta eres, -susurró cuando salíamos del colegio electoral. Será el único gusto que vas a tener en esta legislatura, pensé, mientras le miraba la entrepierna de su pantalón, con mi natural optimismo.

5 comentarios:

Sara dijo...

Precioso.
No puedo decir más: divertido y muyyyy profundo

Anónimo dijo...

Un poco rácano te veo con tu amiga Marqués de Zas..., "el único gusto", ayssss. Qué tiempos más duros

lulla

Anónimo dijo...

Ah claro..., que va de recortes. Si es que no me entero.

lulla

Marqués de Zas dijo...

Un placer tu visita, lulla. Efectivamente, me refería al único gusto entre todos los disgustos, que nos van a dar los cavernícolas con sus recortes.

Anónimo dijo...

Pues esos que estaban con aire de tristeza porque iban a ganar los conservadores, ahora deben estar dando saltos de alegría: Rájoy, que prometía sacar las tijeras como Cospedal, se ha cambiado la chaqueta en cuanto ha podido: el gobierno ha anunciado unas medidas económicas 100% socialista y por si fuera poco, ha aplicado la reforma fiscal que tenía Izquierda Unida en su programa electoral. Mientras los socialistas se han dedicado a dar a manos llenas el dinero de los trabajadores a los bancos mientras esquilmaban las pensiones de nuestros ancianos, los conservadores nada más llegar se han puesto a hacer política de izquierda radical. Con un par.
En éstas elecciones mi voto ha sido, como casi siempre, pepero, pensando en que España necesita un gobierno conservador que no derroche en mandangas y alivie la presión fiscal a la clase obrera, y los muy traidores salen con unas políticas muy a la izquierda de los sociatas. En las próximas elecciones les va a votar su tía la del pueblo (y probablemente todos los electores de extrema izquierda).